Boda Real. Javier y Alicia (la mía) – Parte 2

Organizar una boda al aire libre no es nada sencillo. En primer lugar porque requiere de un mayor detalle de decoración y “puesta en escena” que las bodas en interior. Pero además cuenta con la dificultad añadida de que las autoridades competentes (ya sean civiles o religiosas) no están dispuestos a salir de sus dependencias para ello. Es por ello, que en mi caso, casarme de tarde en un jardín suponía realizar una ceremonia civil íntima por la mañana, cuyos detalles encontraréis en este enlace; para por la tarde poder celebrar mi boda soñada. Y aunque pueda parecer demasiado engorroso (y la verdad es que nos tuvo todo el día liados con ceremonias y preparativos nupciales), la boda en el jardín resultó todo un éxito y mejor de lo que hubiera podido soñar.


♥ La ceremonia

Fue una ceremonia civil que tuvimos la oportunidad de escribir nosotros mismos. Fue una ceremonia muy personal y emotiva, nuestros familiares y amigos quisieron aportar su granito de arena con unas preciosas palabras; y al final yo leí una lectura de agradecimiento para los invitados. 

♥ El lugar de celebración

El lugar elegido para la celebración de la boda al aire libre fue el Hotel Río Convento de la Luz en Brozas (Cáceres). Aunque está un poco lejos de la capital (a 50 km), no supuso un inconveniente para los invitados ya que pusimos autobuses gratuitos tanto para la ida como para la vuelta.
Lo que me enamoró del Hotel Río Convento de la Luz fue el jardín donde celebraríamos el enlace, que ofrece muchísimas posibilidades de decoración y organización; y el salón comedor, la antigua capilla del convento que ofrece al banquete un toque especial con su propio encanto personal. Además, el lugar cuenta con instalaciones habilitadas para celebraciones al aire libre y en interiores, por lo que no teníamos que preocuparnos por el mal tiempo.
Sin embargo, lo que nos ayudó a decidirnos fue el trato del personal. Basilio el director del hotel, se mostró desde un primer momento predispuesto a ayudarnos en todo lo necesario con el fin de quitarnos un poco de carga en la organización y nos asesoraba desde su óptica profesional en todo lo que podíamos tener un poco de duda; lo que se agradece inmensamente en los meses previos a la boda. ¡Gracias Basilio!
En otro post os detallaré cómo fue la decoración de la ceremonia y algunos detalles originales que incluimos.

♥ La novia

Pasé meses buscando en revistas, páginas webs, catálogos y demás algún vestido de novia que me llamase la atención. Todos muy bonitos pero no daban con mi estilo particular. Terminé encontrando un sitio donde los hacen a medida y cogiendo de aquí y de allí; conseguí diseñar mi propio vestido de novia. La verdad es que me trajo más quebraderos de cabeza de lo habitual pero estoy muy contenta con el resultado.
El vestido de novia era de corte sirena y escote retrato (como un cuello barco en V), se trata de un escote muy poco visto en los vestidos de novia pero que a mí me parece de lo más sofisticado y favorecedor.
En el pecho tenía un adorno como si fuera un chaleco dorado con cristales Swarovski y que por la espalda caía por toda la cola en forma de volantes. El velo corto llevaba una blonda con los mismos adornos que la cola.
Los zapatos unos Lodi comodísimos, de charol blanco cerrados en la punta y abiertos atrás.
El peinado de novia era un recogido trenzado que incluía un 2 en 1; durante el baile me solté unas horquillas de la parte inferior y se convertía en un semirecogido con trenza precioso.
Complementos de novia: Llevaba una peina plateada, que resaltaba aún más el peinado, y unos pendientes largos y llamativos (regalo de mi suegra).
El ramo de novia con forma de bolso era un bouquet de rosas rojas, combinando la originalidad del formato con lo clásico de estas flores. Lo más característico y especial era que llevaba un colgante con las fotos de mis abuelos ausentes en un camafeo. Tienes toda la info detallada en este enlace.
Para el momento del baile, me quité los zapatos para poder bailar más cómoda y me puse unas zapatillas de novia con cuña que me hizo una prima a mano. Quedaron preciosas y no solo aguanté toda la noche con ellas, sino que fue mi calzado del día después.
Los alfileres de novia los repartí en un bouquet rojo, color predominante en toda la decoración de la boda.

♥ El novio

El novio iba de etiqueta con un esmoquin negro a lo James Bond, con pajarita y fajín negro. El esmoquin no es un traje de ceremonia, sino de gala; lo que suponía la etiqueta perfecta para el evento ya que no era una ceremonia al uso.
No fue una boda de etiqueta, aunque los allegados y algunos amigos decidieron acompañar al novio con el traje. La ventaja de ello es que sale más económico alquilar un traje de etiqueta que comprar un traje para una boda.

♥ Invitados con estilo

Mi madre llevaba un vestido rojo burdeos completamente bordado con escote en V, muy favorecedor. Llevaba un espectacular tocado a medida que le hicieron a partir de un trozo de tela del vestido y la pluma le daba un toque muy sofisticado y elegante; era ideal para bodas de tarde y al aire libre.
Mi padre, dado que era el padrino, iba de esmoquin al igual que el novio; pero llevaba la pajarita y fajín burdeos a juego con el vestido de mi madre.
Mi cuñada, embarazada de siete meses, llevaba un vestido color lavanda y de corte imperio que resultaba de lo más favorecedor en su estado. Desde la cintura, el cuerpo caía en pliegues hacia la falda, lo que le daba movimiento y soltura al diseño. Pese a ser un vestido largo y la barriga que ya lucía por entonces, la hechura del modelo y el tejido vaporoso realzaba su figura, resultando un modelo de lo más elegante y estiloso. Además, como no era un vestido de fiesta premamá, podrá volver a utilizarlo en futuros eventos y ceremonias.

Fotografía: Tano

Fotografía: Tano

Fotografía: Tano

 Fotografía: Tano

Fotografía: Tano

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